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¿Democracia o Dictadura?
En este mundo que compartimos con mentirosos y estafadores que quieren vivir de la fachada que les permite pasar por lo que no son, hay algunos que increíblemente tienen una habilidad especial para engañar, aunque fácilmente y con un poquito de empeño se le ven los descosidos a leguas. Este es el caso del dictador venezolano Hugo Chávez. ¿ Por qué? Para empezar solamente hace falta irse a sus orígenes. Irrumpe en la vida política venezolana como protagonista de un golpe de estado, del que nunca se arrepintió y del que cada año, el 4 de febrero, lo conmemora con el eufemístico título de “Día de La Dignidad”, pero bueno ¿estamos hablando de lo mismo? ¿Qué significa dignidad? Dignidad es grandeza, excelencia, decencia, cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden. Todos los que recordamos ese fatídico día no reconocemos esta definición en la cantidad de barbaridades que en ese momento se cometieron. Continúo, etimológicamente democracia quiere decir "poder del pueblo". No sólo eso, una sociedad democrática debe procurar la equidad y la no-arbitrariedad, la igualdad de derechos y deberes, o sea, eliminar los privilegios del grupo y eliminar toda censura o traba para la expresión de las ideas. ¿Podemos presumir de estas máximas en la actual dictadura? En cuanto a este gobierno lo único que tiene de democrático es su forma de haber llegado al poder, por los votos, derecho que ahora le niega a ese mismo pueblo, que arrepentido le dice que no quiere seguir con este régimen y le exige elecciones limpias. Pero el dictador ahora no escucha y permanece en el poder gracias a un Consejo Nacional Electoral que realiza acciones plagadas de procedimientos viciados, de fraude y de ilegalidad. Una democracia debe trabajar en pro de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. El actual dictador venezolano que prometió en su campaña electoral mejorar la vida de los millones de pobres de nuestra patria, lo único que ha hecho es multiplicar su pobreza y además casi está haciendo desaparecer a la otrora pujante y creciente clase media del período democrático. Lo que sí ha crecido en Venezuela son los nuevos ricos de ahora, nacidos y alimentados por este régimen al amparo de la grotesca corrupción, mucho más grande y visible que la de la Cuarta República. En cuanto a la salud, la democracia garantiza el derecho a la vida del pueblo, y por lo tanto debería ser uno de los factores de mayor atención por parte del gobierno, pero he aquí que estamos peor que antes. La diferencia entre la atención de un hospital público y una clínica privada es abismal, por miles de razones que seguramente todos conocemos. La educación debe cumplir un rol fundamental para el desarrollo de ciudadanos demócratas, concientes y aptos para afrontar una vida plena. El dictador la ha convertido en un arma más para su permanencia en el poder convirtiéndola en un plan de adoctrinamiento para implantar en los jóvenes ideas absolutamente contrarias al ideal de paz, libertad y progreso. La alternancia de los diferentes partidos políticos garantiza un sano ejercicio del poder, pero nos encontramos que este dictador, aún antes de llegar al poder, como ahora en el ejercicio del mismo, hace un uso constante de la descalificación de la clase política, para lograr ser él y su entorno los únicos poseedores del rol de los partidos, o sea, tenemos un gobierno que aplasta a la oposición, que es en definitiva la que podría moderar e impedir las tropelías del régimen. Esto en democracia es inadmisible ¿entonces? Pero hay más, la libertad de expresión, que consiste en el derecho a manifestar libre y públicamente por cualquier medio de comunicación una opinión, un pensamiento o proponer una acción, sin temor a tener represalias por los puntos expuestos. La libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales reconocidos en la declaración universal de los derechos humanos y está apoyado por la mayoría de los sistemas democráticos, que garantizan a los ciudadanos a ser protegidos especialmente en el ejercicio de ese derecho frente a quienes de cualquier modo o manera puedan impedirlo. Sabemos que las ideas son el factor fundamental de un pueblo que quiere pensar, que debe tener dignidad para rechazar lo que va en contra de su escala de valores, y criticar con responsabilidad todo aquello con lo que no está de acuerdo. Actualmente en Venezuela el único que tiene total libertad de expresión es el gobierno que recurre a la propaganda deshonesta, falsea la verdad, oprime y persigue a todo aquel que disiente o lo critica y es capaz de sacar adelante un adefesio como lo es la Ley Mordaza. Es sabido por todos que las Leyes y la Constitución regulan la vida en democracia y limitan la acción de los diversos poderes controlando el funcionamiento formal del gobierno. Que alguien me diga cuando se ha cumplido esto durante el ejercicio de poder del tirano. La justicia, que es un pilar para la democracia, en Venezuela está anulada, es inexistente. Hoy nos encontramos ante un poder judicial absolutamente dependiente del poder único del dictador. Solo hay que ver estos Tribunales totalmente parcializados que le corean al dictador ¡UH AH, Chávez no se va! Que no garantizan la igualdad de condiciones para todos los ciudadanos, sin importar las influencias y presiones gubernamentales. Hablar del Poder Legislativo es topar con la representación más patética que se puede hacer de pueblo alguno, estos individuos no conocen sino de servilismo y sancionan leyes de acuerdo al criterio del dictador que sólo responde a su mentalidad autocrática y donde las necesidades de la gente y la independencia y pluralidad de criterios no se refleja en ninguna de sus acciones. Y me pregunto yo ¿Se vive en Venezuela una democracia? Venezuela no necesita revoluciones, necesita una evolución dentro de una verdadera democracia . Basta ya con esta estafa bolivariana.
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Chavez
es por ahora... Venezuela es para siempre. Estamos de nuevo
aquí, en el trabajo diario de hacer de este mundo en el cual nos ha
tocado vivir, un lugar mejor donde vivir en paz y libertad. Soy de las que considera que el trabajo político es uno de los más importantes y útiles, pero no siempre el mejor valorado en nuestra sociedad y a lo mejor no nos falta razón para pensar así, si a la realidad nos remitimos. Por eso hay una tendencia , cada vez más peligrosamente creciente de que sólo se dedican a este oficio seres de dudosa talla moral. En estos tiempos que corren, la labor de quienes apreciamos este oficio, en cualquiera de sus facetas, es inyectar un aire de honestidad, compromiso y coherencia. A mi alrededor es
frecuente escuchar comentarios negativos, derrotistas y agoreros acerca de
las posibilidades de que nuestra Venezuela pueda encontrar un nuevo rumbo que nos
lleve por caminos de prosperidad económica, social y moral. Los entiendo,
pero no por eso voy a dejar pasar la oportunidad de aportar a esta lucha
mi modesta contribución. Y
es que me indigna escuchar casi a diario a personas ajenas a Venezuela y a
veces a los mismos venezolanos, comentarios acerca de que nos merecemos
este infeliz gobierno chavista por
haberle votado o que la gran obra de este gobierno ha sido el haberle
plantado cara y enfrentarse al poder omnipresente de los Yankees.
Sobre lo primero no creo que ningún pueblo se merezca una
calamidad de estas magnitudes. Y de lo segundo no sé bien donde
clasificar a estos individuos si en el lugar de los más redomados
ignorantes o en el de los
miserables más abyectos, a todo un pueblo no se le puede humillar y
alienar por el solo hecho de tratar de enfrentarlo contra otro gobierno
por puro resentimiento ideológico, a sabiendas de que lo único que
vamos a conseguir es miseria y atraso. El trabajar contra la corriente de opinión solo ha hecho que
mis ganas de alcanzar el éxito sean más fuertes. Este no es un trabajo
alegre, ni lleno de glamour,
ni recompensas. Pero sí es el deber que considero me toca cumplir
para lograr que se conozca lo que verdaderamente sucede en mi país y
actuar para que esto cambie. Es un trabajo lento y de mucha paciencia ,
esperaré y seguiré. Pero a Venezuela le debo mi historia personal, mis
buenos amigos, mis mejores experiencias, mis sueños, mi formación
ciudadana, profesional y espiritual, nada de lo que soy lo hubiera
conseguido en otro lugar, por eso siento que mi deber en estos momentos es
aportar lo que sé y lo que soy . No aspiro a ser líder de masas pero sí
liderar las ideas de progreso, desarrollo, bienestar, en mi área de
influencia. Uno de nuestros errores en Venezuela fue pensar que a la vida
política, a la militar y a la educación se debían dedicar los que no
tenían otra opción en la vida debido a su corta capacidad mental o lo
que es peor por su corta idoneidad moral. Bueno, esas creencias nos han
dado un panorama donde en actividades tan importantes de una sociedad
sufrimos una pobreza miserable. Es hora de que pasemos de la crítica y la
pasividad a tomar las riendas y hacer todo lo que esté en nuestras manos
para lograr lo que sabemos es
bueno para nuestra comunidad. Y como de bien nacidos es ser agradecidos, no quiero dejar pasar esta oportunidad para hacer un público reconocimiento a todos los venezolanos que antes que yo estuvieron en la fundación, creación y desarrollo de esta organización que es Plataforma Democrática, gracias por vuestro tiempo, esfuerzos y tantas metas logradas. Algunos de ustedes han regresado a Venezuela, otros han decidido dedicar sus esfuerzos al trabajo social a favor de nuestra comunidad aquí en España, les deseo el mayor de los éxitos en las nuevas actividades que estén realizando. Han sembrado la semilla y ésta sigue creciendo.Porque Chavez es por ahora ... Venezuela es para siempre. Katy Sganga M.
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