DERROTAR el fraude
Julio César Arreaza B

La dinámica política desatada a partir del segundo período de gobierno de Carlos Andrés Pérez ha sido sumamente intensa y no ha cesado, generando una sociedad altamente politizada. A los venezolanos de esta hora nos ha tocado vivir los episodios del 27 de febrero, las intentonas golpistas del 4 de febrero y 27 de noviembre, la defenestración del presidente democrático Carlos Andrés Pérez, la apoteósica manifestación por la libertad del 11 de abril, dos paros nacionales, la canallesca y cobarde irrupción del orden público contra la disidencia, violando los derechos humanos de los ciudadanos pacíficos, especialmente contra valientes mujeres desarmadas y pare usted de contar.
El recuento pone de relieve la existencia de una sociedad combativa que le ha tocado duro, ya está picada de culebra, y la sucesión de vicisitudes la han provisto de un mayor grado de conocimiento y conciencia acerca de la realidad política. La difícil coyuntura nacional demanda a la sociedad tomar una decisión vital entre Democracia y Militarismo personalista-comunista. Entre involución o apertura al futuro. La decisión que se adopte marcará el rumbo del país en los próximos años. Los políticos y los formadores de opinión estamos en la obligación de comunicarles la verdad a los venezolanos, sin dobleces. Afirmo junto a Helder Cámara que no le tengamos miedo a la Verdad..porque por dura que nos parezca y por hondo que nos hiera, sigue siendo auténtica. Nacimos para ella. Salgamos a su encuentro, dialoguemos con ella, que no hay mejor amiga, ni mejor compañera...
Deseo expresar sin matices a mis conciudadanos que no estamos ante una contienda electoral democrática en la que el pueblo decidirá su opción, de manera libre y sin interferencias; por lo cual debemos colocarnos en la perspectiva de un régimen autocrático inescrupuloso que domina todos los poderes públicos, convirtiéndolos en apéndices serviles al sátrapa. La fuerza de la mayoría en la calle en torno al candidato de la Unidad Nacional Manuel Rosales, debe emplearse y movilizarse para derrotar el fraude cantado a favor de Chávez. No nos tomen por pendejos diciéndonos que las condiciones han mejorado, que las captahuellas son inofensivas e inútiles, no señor, la sociedad altamente politizada conoce que el REP está envenenado y que las captahuellas inhiben a los empleados públicos, contratistas y favorecidos de las misiones del régimen a votar por Rosales. El comando de la unidad y su candidato deben hablarle claro a la gente y ponerlas en auto de las marramuncias del oficialismo, justamente en función de una estrategia integral con plan A, B y C, de organización y movilización ciudadana, que sepa cobrarle al régimen, sin fallos, la decisión soberana del pueblo. No hay duda que Rosales sabe gobernar, allí está su obra en el Zulia, la recuperación de su capital Maracaibo, totalmente transformada con relación a lo que era años atrás. A los meros efectos de comparación tomemos como muestra a Caracas convertida en un caos y un basurero con tráfico vehicular permanente, por la manga de incapaces que gobiernan y han coleccionado un record de fracasos mientras mal administran la colosal bonanza petrolera de 400 mil millones de dólares.
En ocho años el régimen presenta un déficit en las libertades básicas, seguridad, superación de la pobreza y pluralismo educativo. El asistencialismo y clientelismo que ha practicado a realazos no son instrumentos para erradicar la pobreza, sólo persiguen la contraprestación política, no atacan sus causas más bien la agravan. La loca y dispendiosa carrera armamentista emprendida con saldo de comisiones generosas e indebidas, para los perros de la guerra y los jerarcas del régimen, sirve para disuadir a la disidencia que reclama sus derechos y no para defender las fronteras contra el ataque de las guerrillas y el incremento de los secuestros. El sátrapa invade, sin comedimiento alguno, los medios de comunicación como un marketing político propagandístico sustitutivo de las soluciones a los problemas reales. Pretende tapar su manifiesta incapacidad en la construcción de viviendas y su fracaso contra la inseguridad con lo mediático. La lucha no es contra un candidato es contra el fraude en marcha. Cuando el fraude esté consumado ya será tarde.
 
 
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