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A
PIE DE CALLE MIRAR A IBEROAMERICA Miguel
Cid Cebrián
Por
aquello de que, solo son noticias
las malas noticias, hace ya varios meses que Latinoamérica, para
nosotros también Iberoamérica o Hispanoamérica, solo produce noticias,
nada positivas o al menos preocupantes, centradas especialmente en la
Bolivia de Evo Morales, o la Venezuela de Hugo Chávez, fundamentalmente.
Pero uno, que de vez en cuando se acerca por aquellas tierras hermanas,
comprueba que no solo hay preocupación sino también esperanza, como
sucede en otros países del hemisferio, especialmente en Colombia donde la
segura reelección de Álvaro Uribe, supone un espaldarazo a su titánica
lucha contra la guerrilla y el narcotráfico que se han convertido en una
misma cosa y, sobre todo, en el Panamá de Martín Torrijos, que vive días
de eclosión con su propuesta de ampliación del Canal. Precisamente
en Panamá, donde he asistido a un Congreso Iberoamericano de Abogados, he
comprobado este gran proyecto presentado el 24 de abril último y que
supone nada menos que la construcción de un tercer juego de exclusas así
como el ensanche y profundización de los cauces de navegación existentes
para que puedan transitar los llamados buques “pospanamax” y que, debido a su tamaño, no pueden navegar por
el actual canal. Ello va a cambiar, sin duda, la logística del comercio
mundial al ofrecer mayor capacidad y ahorro. Pero
vale la pena detenerse, aunque sea someramente, en lo que para Panamá ha
supuesto recuperar la soberanía sobre el Canal, antes administrado y
explotado por Estados Unidos hasta los acuerdos Torrijos -padre- con el
Presidente Carter, que supusieron que desde el 31 de diciembre de 1999, la
mayor potencia del mundo cediera el Canal a la soberanía panameña y a la
vez abandonara las bases militares que ocupaban el istmo y todo de forma
negociada y acordada y sin que se produjera el menor incidente. Por ello,
la propuesta de ampliación comienza diciendo que “El
Canal es hoy timbre de orgullo para los panameños, por la lucha histórica
que supuso su recuperación y por la forma eficiente, rentable, segura y
transparente con que se ha manejado desde su reversión”.
Un
ejemplo, el panameño, que debería servir para otros países, como la
Bolivia de Evo Morales que puede perder la razón de la nacionalización
por la forma en que la está llevando a cabo. Solo con el diálogo, la
negociación y el consenso, pueden resolverse problemas que de otra forma
pueden ser insolubles por muchos decretos y declaraciones altisonantes que
se realicen y mucho mas si se actúa con la descarada ingerencia de otro
país, en este caso Venezuela, por muy amigo que sea. Una Venezuela que
debería ocuparse mas de sus problemas, que los tiene y muchos, que de
tratar de arreglar los de los demás cuando el paro, la corrupción, la
inseguridad y la falta de libertades, campan por sus respetos y donde el
aeropuerto de Caracas está prácticamente incomunicado con la capital
debido al hundimiento de un viaducto que el todopoderoso Chávez es
incapaz de arreglar. Esperanza
y preocupación van de la mano en esta Latinoamérica que nos ha tocado
vivir y en la que perviven aún, tantas injusticias y desigualdades, pero
que necesariamente tiene que superar los populismos que han sustituido a
los autoritarismos, que todavía existen, como en Cuba, y dar paso a un
futuro de progreso y de paz para contribuir al desarrollo político,
social y económico. En
esta tarea, España tiene mucho que decir como lo viene haciendo en las
Cumbres de Jefes de Estado y Gobierno Iberoamericanos, la última de las
cuales que celebrada en nuestra capital reiteró los compromisos, una vez
mas, con América Latina, de los cuales una docena ya están en marcha,
como hace pocos días anunciaba Enrique Iglesias, Secretario General de
dichas Cumbres. También
el Congreso de la Unión Iberoamericana de Colegios y Asociaciones de
Abogados -UIBA- celebrado en Panamá y al que asistí como al principio he
dicho, reiteró su compromiso de defensa del Estado de Derecho en la región,
como viene haciendo desde hace ya 30 años. Su Presidente Luís Martí
Mingarro, reelegido por unanimidad de todos y cada uno de los países
asistentes, seguirá al frente de la defensa de los derechos humanos que
todavía tanta falta hace. A la vez que la lucha contra la desigualdad
social y económica y la reducción de la pobreza sigue siendo una tarea
pendiente. Baste señalar que según cifras del Banco Mundial, el 10 % mas
rico de la población latinoamericana controla el 48 % de la riqueza, en
tanto que el 10 % mas pobre apenas tiene acceso al 1,6 %, es decir 30
veces menos. El
Presidente Jonh F. Kennedy decía que “Nadie
puede ser verdaderamente rico si sus vecinos son pobres”, por lo
que, esperemos que el gigante del norte se aplique el cuento y contribuya
de una vez por todas a ayudar a sus vecinos y no solo a explotarlos.
Porque lo que está claro es que la conciencia de la pobreza quien mas la
tienen son los que la sufren, como dijo Buero Vallejo en el Tragaluz,
“Solo los pobres saben que son pobres”. No nos extrañemos pues
que se produzcan reacciones que desde la óptica europea parecen
sorprendentes, pero que en aquellos países son totalmente explicables y
hasta inevitables.
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