| Artículo publicado en el Diario El Universal de
Caracas, el día miércoles 8 de noviembre de 2006, Página de Opinión 1-8. Vía dolorosa… Rafael Muci-Mendoza Nunca el petróleo eructado por la tierra tuvo tanto valor… De haber sido empleado sabiamente, cuántas transformaciones hubieran ocurrido en esta mi tierra. Improvisados con ínfulas de grandeza y preñados de insipiencia, maldad, rapacería y desconsideración, han reinado a sus anchas en la administración pública durante 8 años y la salud… no ha escapado a sus desatinos. El edificio de la Consulta Externa del Hospital Vargas de Caracas curiosa herencia, construido como solución habitacional y devenido en dispensario, no soportó una leve inspección de los bomberos declarándole inhabitable. Hacinados pacientes y médicos aún conviven en marginalidad reinante. Como quien dice, está en un tilín y si algún sismo ocurriera hoy en la ciudad muchos serán responsables de muertos y discapacitados siendo que la responsabilidad no prescribe ni puede ocultarse con excusas. Lo insólito es que el único ascensor de que se sirven pacientes y médicos está estropeado desde hace casi dos años. Como puede colegirse de la improvisación, las escaleras son estrechas y Reumatología, la especialidad de penas lacerantes se encuentra… ¡en el octavo piso! Con paciente aceptación del dolor mordicante, jadeando y haciendo altos en el empinado y estrecho camino llega el olvidado al fin ante su doctor y ojalá, la fe y la esperanza de ambos sea bastante para curarle. Subleva el ánimo y produce infinita pena ver esos viejitos subiendo escaleras. Para un presidente que por amor regala hospitales a otros países, no existe una resuelta y generosa voluntad de ayuda para con los suyos como tampoco un genuino dolor individual hacia el que sufre o es excluído. Su inventado amor no sube cerros ni escaleras; con meloso deleite es amante de sí mismo y punto. “Lo malo no es el lanzazo sino quien no lo retruca…” y el retruque sobrevendrá en días… |
| Barandales del respeto… Rafael Muci-Mendoza Tal vez ha reventado para usted un amanecer pletórico de arreboles coloreados, presagio de un auspicioso día. Para aquellos en los que usted no piensa, usuarios de mi hospital, quizá pinte diferente. Antes de que el gallo cante, con agruras, fiebre y toda laya de impedimentos deberán peregrinar con el pesado fardo de su dolor a cuestas en la búsqueda de la salud… Una quimera tal vez. En la puerta encontrarán cancerberos de faz adusta que les negarán un ‘buenos días’, una camilla o una silla de ruedas, inexistentes en su diccionario o en la olvidada institución. Están allí –parece- para agriarles la entrada, pues dadle una cuota de poder si queréis probar su carácter… Traspasada la valla del desamor, hacia el norte y hacia el sur de sus pasillos flanqueados de hermosas arcadas ojivales, se abrirán sendas escalinatas de 18 y 15 peldaños respectivamente, donde no existen barandales para que los débiles y los tullidos puedan asegurar sus humanidades. Les verá pues movidos por el coraje sobrellevando su aflicción. Ni hablar de barandas en las elevadas camas de hospitalización; un lujo que no pueden darse mis enfermos. Recuperados del coma por manos comprometidas y solícitas, en lugar donde no hay personal de enfermería suficiente, el arribo del delirio y la agitación traerá la brusca voltereta, la pesada caída y el golpe seco. Salvado de la muerte y arrastrado de vuelta hacia la misma por una fractura del cráneo. Hecho de todos los días, ¿A quién en la Alcaldía preocupa? En 115 años estos hechos tan sentidos no han sido pensados ni resueltos por demócratas o dictadorzuelos... Máxime en el hogaño cuando un presidente aturdido de poder ha regalado hasta hospitales enteros en extraños países. Dinero brota del subsuelo a borbotones; pizca de solidaridad o misericordia para con este dizque llamado “soberano” no existe en almas no pensadas para la compasión o aún la lástima... rafael@muci.com rafaelmuci@gmail.com |